La Tierra, el planeta azul moldeado por el agua y la vida
La principal razón por la que la Tierra se ve azul desde el espacio es el océano, que cubre cerca del 71% de su superficie. El agua absorbe más los tonos rojos de la luz solar, y la luz azul restante llega a nuestros ojos. Pero el color no es lo único que hace especial a la Tierra. La circulación del agua líquida, la regulación térmica de la atmósfera, el movimiento constante de la corteza y la interacción entre la vida y su entorno han dado forma, en conjunto, a la Tierra actual.
El océano no siempre presenta el mismo tono azul. Según cómo los sedimentos, los microorganismos y las partículas en suspensión absorban y dispersen la luz, puede verse verde, marrón o, a veces, rojizo. El agua de la Tierra tampoco permanece solo en el océano. Al congelarse, fundirse, evaporarse y condensarse, circula continuamente entre el océano, la atmósfera, la superficie y el subsuelo.
- Cerca del 71% proporción de la superficie terrestre cubierta por el océano
- Cerca del 97% proporción del agua total de la Tierra que se encuentra en el océano
- Cerca del 78% y el 21% proporciones de nitrógeno y oxígeno en el aire cercano a la superficie
- Hielo, agua y vapor la misma agua cambia de forma y viaja entre el mar, el cielo y la tierra
¿Cómo puede el agua de la superficie mantenerse líquida?
Para permanecer líquida durante mucho tiempo, el agua necesita un entorno que no sea ni demasiado caliente ni demasiado frío. La temperatura de la Tierra no depende solo de su distancia al Sol. También influyen la energía que nuestro planeta recibe del Sol y el calor que atraviesa la atmósfera y vuelve al espacio.
La luz solar calienta la superficie, y la superficie calentada vuelve a liberar energía en forma de calor. Los gases de efecto invernadero, como el vapor de agua y el dióxido de carbono, absorben parte de ese calor e impiden que escape de inmediato al espacio. Este proceso se llama efecto invernadero natural. Gracias a él, la Tierra mantiene una temperatura lo bastante cálida para que exista agua líquida.
El efecto invernadero no es malo por sí mismo. El efecto invernadero natural es un proceso básico que mantiene caliente a la Tierra. El problema es que, al quemar combustibles fósiles como carbón, petróleo y gas, las personas aumentan la cantidad de dióxido de carbono y hacen que la atmósfera retenga más calor que antes.
¿Cómo circula el agua de la Tierra?
La energía del Sol calienta el agua de los océanos, los lagos y el suelo, y una parte se convierte en vapor que asciende por el aire. Cuando el aire se enfría en las alturas, el vapor se transforma en pequeñas gotas de agua o cristales de hielo, que vuelven a la superficie como lluvia o nieve. El agua que cae fluye por los ríos, se filtra en el subsuelo o queda almacenada en forma de hielo. Este movimiento continuo en el que el agua cambia de lugar y de estado se llama ciclo del agua.
- Evaporación El Sol calienta el agua de océanos, lagos y suelos, y una parte se convierte en vapor.
- Condensación El vapor que asciende se enfría y forma pequeñas gotas de agua o cristales de hielo que crean las nubes.
- Precipitación Cuando las gotas de agua y los cristales de hielo aumentan de tamaño y peso, caen como lluvia o nieve.
- Flujo y almacenamiento El agua pasa por los ríos y el subsuelo, regresa al océano o permanece en lagos, hielo y aguas subterráneas.
La misma agua viaja entre el océano, las nubes, los ríos y el hielo, y mantiene conectados el tiempo atmosférico y la vida en la Tierra.
¿Cómo se mueve un terreno que parece inmóvil?
La parte exterior sólida de la Tierra no es una sola cubierta continua, sino que está dividida en varias piezas enormes. Estas piezas se llaman placas. Cada placa se mueve en una dirección y a una velocidad distintas, aunque, por lo general, se desplazan tan despacio como crecen las uñas. Por eso nos cuesta percibir su movimiento en la vida diaria.
A lo largo de muchísimo tiempo, las placas que se empujan y chocan pueden formar cordilleras, mientras que en las zonas del océano donde se separan se crea nuevo fondo marino. Si la fricción mantiene inmóvil el borde de una placa y este se desliza de repente, puede producirse un terremoto. La forma actual de los continentes y los océanos es el resultado de estos cambios ocurridos durante un periodo muy largo.
¿Cómo cambió la vida el aire de la Tierra?
Las plantas, las algas y algunas bacterias usan la luz solar para fabricar alimento a partir de agua y dióxido de carbono, y liberan oxígeno. Este proceso se llama fotosíntesis. La atmósfera terrestre no siempre tuvo tanto oxígeno como hoy. El oxígeno producido por organismos fotosintéticos del océano se acumuló durante mucho tiempo, y hace unos 2.400 millones de años comenzó a aumentar de forma considerable en la atmósfera.
Los seres vivos no solo reciben la influencia del entorno. También cambian las características del agua, el aire y el suelo, y ese entorno modificado vuelve a influir sobre la vida. El ambiente de la Tierra y sus seres vivos no se formaron por separado: han cambiado juntos al influirse mutuamente.
¿Qué nos muestra la Tierra vista desde el espacio?
Las zonas azules son océanos de agua líquida, y las nubes blancas muestran que parte de esa agua se mueve por la atmósfera. Incluso los continentes, que parecen inmóviles, se desplazan lentamente. Las plantas, las algas y los microorganismos cambian la composición del aire y del agua. Una sola imagen de la Tierra contiene señales de agua y terreno en movimiento, además de vida.
El ambiente de la Tierra no nació de una única condición. La energía que recibe del Sol, la atmósfera que regula el calor, el agua que circula entre el océano, el cielo y la tierra, las placas que se mueven lentamente y la vida que transforma su entorno están conectadas. Hasta ahora no se ha confirmado ninguna prueba de vida fuera de la Tierra. Eso no significa que no exista vida en otros mundos, sino que todavía no la hemos encontrado.
